5 – Oda a la naturaleza

Notas al programa

10 marzo 2026

Música y naturaleza

Tomás Marco

Desde el comienzo de su andadura, la música ha tenido una especial vinculación con la Naturaleza que, según los tiempos, le ha servido de pretexto descriptivo, de evocación poética o de flujo sensorial y sensitivo para la creación. El presente programa nos muestra dos obras, una tan reciente que es un estreno absoluto, y otra ya dentro de los repertorios sinfónicos más estrictos que se acercan  a la sensibilidad desde ámbitos diferentes, pero siempre altamente creativos. Sotelo y Mahler representan dos maneras creativas de dialogar musicalmente con la Naturaleza.

Nacido en Madrid en 1961, Mauricio Sotelo es uno de los más importantes compositores europeos de su generación. Formado en Madrid y Viena, con personalidades como Dieter Kaufmann o Haubenstock-Ramati, activo en la creación del famoso Klagforum vienés, ha cumplido una importante carrera compositiva de gran personalidad basada en una un impecable oficio desarrollado con un talante investigativo que le ha llevado a grandes logros estéticos .Conocido por la manera arrolladora en que ha sabido conjugar la vanguardia con las raíces flamencas, su obra creativa va más allá, conquistando nuevas cotas sonoras en obras como las óperas De Amore (1999)o El público (2014), piezas orquestales como Cena de las Cenizas (2000), Arde el alba (2009), El rayo de tiniebla (2008), Cantes antiguos del flamenco (2022) para viola y orquesta, música de cámara, obras vocales sobre José Ángel Valente o García Lorca,y un largo etcétera.

La laguna de los pájaros es un encargo de la ORCAM que se estrena en esta ocasión. Con un texto del compositor, nos dice el autor lo siguiente:

«Bienvenidos a una obra sinfónica inspirada en la belleza de la naturaleza, la alegría del descubrimiento y la naturaleza divina de las cosas. Esta nueva composición es una celebración de la vida, un tributo al poder del mundo natural y un reflejo de la belleza y la complejidad del universo. La obra está escrita para trompa solista (Stefan Dohr), coro infantil y juvenil, coro mixto y orquesta sinfónica. La trompa solista representa el espíritu humano, el coro de niños recuerda la inocencia de la infancia y el placer de aprender y descubrir, mientras que el coro mixto ofrece un telón de fondo de fuerza y esperanza. Por último, la orquesta sinfónica proyecta un sonido majestuoso y poderoso, que encarna el asombro y la grandeza del mundo natural. A través de esta obra, esperamos inspirar esperanza y aprecio por la belleza del mundo natural, y una mayor comprensión de la naturaleza divina de las cosas. 

La Laguna de los pájaros es un paraje de inconmensurable belleza situado en lo más alto de la sierra madrileña de Guadarrama. Lugar en el que, desde mi juventud, he vivido intensos momentos de felicidad, como también de profunda reflexión sobre el misterio de la naturaleza.»

La partitura de la obra refleja un refinado equilibrio entre lo avanzado de la escritura y su evocación poética con tratamiento amplio y virtuoso de la trampa solista así como de un refinado uso de los sonidos extendidos instrumentales y las apariciones del coro mixto y l las voces infantiles para lograr una expresión sensible del encuentro entre música y naturaleza.

Para Mahler la sinfonía era un cosmos en el que cabía todo y donde efectivamente coloca sus ideas, sensaciones, sentimientos y pensamientos. Una sinfonía de Mahler tiene que ver poco con la música pura y sí con una filosofía vertida en la música, a veces, con un desgarrado sentido de la naturaleza que, de una u otra manera está siempre presente.

La Sinfonía n.1 en re mayor pasó por muchos avatares formales antes de adquirir su estructura definitiva. Cuatro años le costó conseguir una primera versión ya que la inicia en 1884 y la concluye en 1888 entre Kassel y Leipzig. Él mismo realizó el estreno en Budapest el 20 de noviembre de 1889. presentándola como un “poema sinfónico en dos partes”, pese a contar con cinco movimientos. Mahler la vuelve a presentar en Hamburgo en 1893 y en Weimar en 1894, en ambos casos con modificaciones, pero la versión definitiva la realiza en Berlín el 16 de marzo de 1896 convirtiendo las dos partes en cuatro movimientos y llamándola sinfonía. Por el camino ha sido suprimido el quinto movimiento, titulado Blumine (Florecilla) que, sin ser mala música, era una forma de Lied que añadía poco a la obra y la alargaba más de lo conveniente.

Desde la segunda audición en Hamburgo, Mahler añadió el título de “Titán” aludiendo a la novela del romántico alemán Jean Paul Richter. Más tarde, lo suprimió y negó la relación con Richter aunque hay testimonios sobrados para no creerle ya que está presente en el programa que Mahler acompañó a la versión de Hamburgo en torno a la fuerza interior del héroe que vence todos los  obstáculos de la vida. Programa que desaparece tras la audición de Berlín aunque sus huellas hayan quedado indeleblemente en la música.

El primer movimiento, Langsam, schleppen (lento ,arrastrándose) evoca , según el viejo  programa, el despertar de la Naturaleza con señales de los vientos sobre los armónicos de las cuerdas., se oye el canto del cuco y de repente estalla encantador el primer tema que está tomado de los Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones del muchacho errante) del propio Mahler. Todo el movimiento acaba basado en esta melodía aunque con extraordinarias modificaciones de todo tipo a través de un desarrollo que sigue lejanamente los preceptos de la forma sonata. En la reexposición, encontramos al material mucho más enfatizado, con las fanfarrias de las trompetas, primero lejanas, luego muy cercanas, para terminar en una brillante coda que culmina el largo proceso modulatorio con la afirmación del re mayor teórico en que la sinfonía está concebida íntegramente.

El segundo movimiento, Kräftig , bewegt (Con fuerza, movido) tiene el aire popular, y un tanto pesado, de ciertas danzas campesinas que los compositores austriacos amaron siempre. Se trata de un aire entre vals y Ländler que también pretende evocar las fuerzas de la naturaleza y que debe tocarse con una entonación cercana a los instrumentos campestres. Entre este movimiento y el tercero, Mahler insistía en que debía hacerse una gran pausa para marcar la forma inicial en dos partes de lo que surgiera como poema sinfónico y posteriormente se convirtiera en sinfonía.

El tercer movimiento, Feirlich un gemessen ohne zu schleppen (Festivo y medido, sin arrastrar) es tal vez el más popular de la obra ya que se presenta como una irónica y grotesca marcha fúnebre basada en la canción popular Frère Jacques (en alemán Bruder Martin)  en la que Mahler pretendía describir en su programa inicial una ceremonia fúnebre realizada por los animalillos del bosque. El movimiento final, Strumisch bewegt (Movido tormentosamente) es de una gran sonoridad y longitud contrastando con todo lo anterior. Un movimiento de poderosa marcha lo recorre y hay un dramático enfrentamiento tonal entre la fa menor y el triunfal final en re mayor. Hacia el final, rememoramos el Lied del primer movimiento para lanzarse la música hacia un salvaje estallido de sonoridad como un poderoso himno a la Naturaleza.